Cuando tenía nueve años, celebramos las fiestas patrias todavía en la casa de Pudahuel y se decidió jugar rayuela entre todos. Lo pasamos súper bien. Y, al día siguiente, le dije a mi mamá que jugáramos todos otra vez, pero no fue entretenido. Le pregunté que por qué y me dijo ‘porque ningún día es igual a otro’.
Tantas cosas
1. –Podría irme en bici. –¡Pero te aprotellarían!.
2. Una vez, M. contaba una historia donde el protagonista era el hermano de su pololo y yo dije “pero, el hermano tu pololo, ¿qué es? ¿tu yerno?” y se rieron de mí todo el día porque no hice la relación de que ese era su cuñado. ¡De lo que se reían!. Me hacen sentir mal.
3. -“Una vez me invitaron a ser parte de ese grupo pero no me aceptaron. Parece que tenía que vestirme con la ropa de la abuela y tener problemas de sociabilización, y ahí recién, quizás, me llamarían otra vez”.
4. -Es que no te imagino empinando la botella. -Creo que soy un poco más fina.
5. Mis mejores amigos son un programa de computadora y le llamo “el ilustrador”, y también mi gato y la tele, y otras cosas que no hablan.
6. “Los ríos están secos y me da pena”, la canción instantánea, Noviembre 2011.
7. Después quiero ver sus fotos bajo las letras gigantes que escriben el nombre del festival que oí por primera vez en Los Simpson.
Dejé de gustarte cuando comencé a hablar.
Ni te gustan mis chistes racistas a favor de las carmelitas como yo.
Una vez una niña dijo “mi sueño es ponerme una jardinera con short con botas”, y tan convencida la pobre. Y cuando come en grupo se tapa la boca, que eso es de señorita dice.
‘“Lo peor es cuando te dice “no, no me voy todavía, tipín 4 voy saliendo”. ¿Cuatro? pensé yo, y cómo, si son las 11 recién, claro, como si yo no tuviera cosas importantes que hacer. Una tiene que bañarse y encremarse y esas cosas no las puede hacer con alguien ahí, alguien a quien atender, que está ahí mirándote con cara de pescao, que si no la pescái poco más y te da el ultimátum. Casi que me molesta que la persona esté, o sea, está bien haberla visto un día, o dos, pero como que nunca se va de tu casa… a veces prefiero estar sola, si total ya la vi… ¿acaso no tendrá cosas que hacer, me pregunto?. Uno tiene que moverse, hay que menear la rajita, si no le doy bola es por algo, mijo, salga a ganarse los porotos, a regar el jardín. Ya lo último es cuando toma las cosas, ¡tus cosas!, ¿dónde estuvieron esas manos antes? quizás ni vio el jabón en el baño, yo no tengo problemas con compartir, me encanta compartir, pero uno tiene sus límites, y las cosas tienen sus límites también, la persona no me compra el quaker, o sea si tiene hambre algo le ofrezco pero con mesura po, si no crece de los árboles… ¿o sí?. Y ya el colmo que opine de las cosas, como que falta un mueble y que no hay por donde pasar, que como dejái la estufa a mitad de pasillo, que tu confort es chulo, que esos calcetines están tirados ahí hace cuanto, ¿seis días?, a ver señor perfección ¿te importa?. Preocúpate de resolver tu soledad mejor, anda a juntarte con otra gente, sal al mundo, construye algo, llama a tu amiga del colegio, anda a acostarte. Y pa qué hablarte de bueno, tu sabes, ese problema mío, el estreñimiento, que me dan ganas y no puedo porque la persona está ahí, a 2 metros míos pero separados por una muralla, uno no puede. No. Deberían los baños tener algo así como un aislante ¿no creí?.
Siempre está en su pieza en sus cosas con las cuatro murallas oyendo casi que sus pensamientos, ya, entiendo. Si no fuera por eso yo creo que ya lo habría echao cascando, que no le compro su postura esa de hacer planes como si no tuviera que hacer, claro, si nunca tiene nada que hacer, con suerte y le toca doblar un par de papeles, colgar uno que otro abrigo, y sería. Y hacer su cama o limpiar el computador, pero algo tiene que hacer uno por su vida. Si esa cara de tristeza y positivismo no ha llevado nunca a nadie muy lejos”.
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Y no sabía con qué terminar asi que lo dejé así no mas, inconcluso.
A veces pienso en todo lo que pasó y por qué a mí, y yo ¿qué iba a hacer?. Pero ¿a quién no le ha pasado?, ¿me pasó a mí?. No. Yo no estaba ahí, yo estaba afuera, orbitaba. Hay gente a quienes nunca les ha pasado, y si les ocurre, no les importa. ¿Con qué moral después de revolver el gallinero con plumas y picos lo vuelven a ordenar, para retomar la historia justo antes de la parte en que todo se puso medio raro?. Esto es como esas cosas que uno guarda, que no sabe donde dejó y que aparecen de repente entre cientos de papeles que vuelves a perder. Y así, hasta que lo escribas y te vuelva a pasar.
Y le voy a decir:
Dr., usted no debería haberme sacado del útero de mi mamá. ¿Para qué quiso rescatarme si el cordón umbilical me estaba ahogando? yo no debería haber nacido.
Yo sabía que no me dejaban traer gente a mi casa, pero no sabía que la gente en realidad no quiere venir.